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jueves, 28 de junio de 2018

Reseña: Jurassic World: Fallen Kingdom

JURASSIC WORLD: FALLEN KINGDOM
(JURASSIC WORLD: EL REINO CAÍDO)

Estados Unidos, 2018
Director: Juán Antonio Bayona 

Por Alatriste


La Jurassic World original apeló al sentimiento de nostalgia en su audiencia para conseguir éxito en taquilla evocando una cinta clásico muy querida que se ha vuelto un ícono del arte pop cinematográfico. El resultado fue una película mediocre que nada nuevo aportaba más allá de sus buenos efectos especiales y animaciones en CGI. La recién estrenada secuela, Fallen Kingdom, sigue haciendo uso de ese mismo sentimiento de nostalgia, y aunque intenta presentar una historia lo suficientemente sólida por sus propios méritos, termina siendo también una cinta mediocre más preocupada por erigir los cimientos de la continuación y conclusión de la trilogía que en ser consistente o bien planteada en sí misma.



La trama comienza exactamente donde termina la primera: después del incidente en la isla donde estaba Jurassic World y tras miles de demandas y otros problemas legales, se ha abandonado a todos los dinosaurios a su suerte el lejano lugar. La (re)extinción los amenaza ante la inminente erupción de un volcán —que muy amablemente esperó a que terminara la primera película para hacer de las suyas—. Ante esta situación, existen protestas y organizaciones a favor del rescate de los reptiles, al considerárseles animales con derechos como cualquier otro. Éste es quizás una de los planteamientos argumentales más fuertes, al hacer referencia a los movimientos animalistas no extremistas que existen el mundo. En uno de ellos se nos presenta a nuevos personajes y a la ya conocida Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) de la original Jurassic World, gerente de operaciones del parque que se redime y se vuelve una protectora y amante de las fantásticas criaturas.



Los Estados Unidos se niegan a ayudar a los animales. En el complicado contexto, un aparente benefactor multimillonario contacta a Claire para pedirle que, junto a un pequeño grupo, regrese a la Isla Jurásica en una valiente misión de rescate de todos los reptiles. Con esa excusa, manda a Claire a reclutar a nuestro viejo héroe, Owen Grady (Chris Pratt), cuya experiencia es requerida para la difícil misión. No se puede olvidar que Owen es un personaje clave debido a que era entrenador de los especímenes de velociraptor —una de las especies favoritas de la franquicia— y que incluso tiene una relación muy cercana con un espécimen en particular, Blue, que es codiciado debido a su extremada inteligencia y liderazgo entre los de su especie.



Una vez en marcha, la historia se vuelve tan genérica como puede serlo. Los giros en la trama son predecibles y los personajes, débiles desde su introducción pero con algún potencial, se muestran por completo estereotípicos. Se tiene, pues, al general militar sin escrúpulos ni sensibilidad, al tipo chistoso y cobarde pero hábil con las computadoras, a la veterinaria fuerte y digna que no se somete ante la autoridad —nuevo estereotipo en esta clase de cintas, respuesta a la fuerte ola de feminismo que, no obstante, sigue refrescando al cine de género—. El guión es muy débil y ofrece muy poco al filme que poco a poco recurre a escenas faltas de creatividad como en el caso de una secuencia lamentable en la que varios maléficos multimillonarios asisten a una subasta de dinosaurios —así como suena



Pero el objetivo de esta clase de películas no es precisamente mostrar un guión sólido sino hacer una película entretenida. A este respecto, Fallen Kingdom cumple bien pues las secuencias de acción y aventura son entretenidas y visualmente impresionantes. El director, Juán Antonio Bayona, ha hecho un buen trabajo de dirección en dichas secuencias y también con los actores, pues éstos se notan divertidos y comprometidos con su personajes; pero algo más podría esperarse del director de The Impossible y A Monster Calls pues, más pronto que tarde, la película se obliga a recurrir a artimañas absurdas de edición en la que los personajes —humanos y reptiles— se teletransportan de un lugar a otro para estar ahí en el momento justo que la historia lo pide y salvar el día.



Aunque Fallen Kingdom no deja de ser una aventura de ciencia ficción, los tintes de ficción pasan prácticamente desapercibidos, pues ya habían sido varias veces explotados en las cintas predecesoras, como en el caso de la experimentación y diseño genético de nuevas razas "híbridas" de dinosaurios, "más fuertes, más letales, más inteligentes". De manera sorpresiva, termina llamando más la atención los tintes de cine de horror de la cinta —ojo, solamente tintes—, pues hay escenas muy oscuras y la fuerza que se imprime en los dinosaurios logra hacerlos seres temibles al punto de hacer sentir a los personajes humanos muy vulnerables ante ellos. Todo esto no logra salvar a una película condenada a la mediocridad y sin otro interés que recaudar millones en taquilla. Se agradece al menos que, en el cumplimiento de su misión, el producto sea bonito y entretenido de principio a fin. 

Calificación: 2/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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domingo, 14 de junio de 2015

Reseña: Jurassic World

JURASSIC WORLD 

(EUA, 2015)





 La saga de Jurassic Park nació en el año de 1993 con una cinta dirigida por la ya entonces leyenda Steven Spielberg. La primicia era, cuando menos, interesante: una película de ciencia ficción que daría vida a aquellos monstruos prehistóricos que dominaron la tierra millones de años atrás en un ambiente contemporáneo. el siglo XX. El punto importante aquí es que la cinta era, precisamente, una película de ciencia ficción que resultó tener trama entretenida e intrépida, sello distintivo del director. La películas que le sucedieron, The Lost World: Jurassic Park y Jurassic Park III, eran cintas de acción con dinosaurios, con un enfoque distinto, y que fueron teniendo un éxito cada vez menor tanto para las críticas como en la taquilla.

Hoy, después de quince años del estreno de Jurassic Park III, Universal Pictures trata de resucitar la serie con Jurassic World que, lejos de nuevo de la premisa original, se presenta como una cinta de acción (y no de ciencia ficción) dirigida por Colin Trevorrow (con sólo cuatro cintas en su filmografía) con un papel por completo pasivo de Steven Spielberg quien, aunque sigue siendo usado como ícono por motivos de marketing, es tan sólo productor ejecutivo.



La historia de la película se ubica 22 años después de que Jurassic Park (el parque, no la película) habría sido cerrado por el incidente que lo sumió en el caos como contó la primera película. El día de hoy, Jurassic World se ha edificado sobre las ruinas de aquel mal recuerdo, y es un parque temático por completo funcional en el que familias enteras van a disfrutar de todo tipo de atracciones relacionadas con dinosaurios: espectáculos, viajes safari, souvenirs, etc. En este contexto, una pareja de hermanos adolescentes, cuyos padres están por divorciarse (cliché), viajan al parque de diversiones que, por otro lado, está administrado y dirigido por su tía Claire Dearing (Bryce Dallas Howard, famosa por la saga Twilight e interpretar a Gwen Stacy en la Spider-Man 3 de Sam Raimi).

Desde el comienzo de la película la historia se vuelve por completo predecible, y resulta obvio que un gran problema sucederá y que los dinosaurios pondrán en peligro la vida de los miles de visitantes y, en mayor grado, la de nuestros dos protagonistas. Esto no representa por sí mismo un problema; no debe considerarse que el hecho de que una película sea predecible sea necesariamente negativo, pues puede ser la manera en como se desarrolla esa historia lo que resulte interesante o meritorio pero, en Jurassic World, esto último no sucede.



En efecto, una nueva clase de dinosaurio, que ha sido genéticamente diseñada por los investigadores del parque, se sale de control y queda en libertad, iniciando una racha asesina mientras todo el parque se sume en el caos. Quizás este argumento sea una de las partes más rescatables de la cinta, pues establece que, debido a las necesidades administrativas de un parque de estas dimensiones, las presiones económicas y empresariales han encaminado a los humanos a crear una abominación de la clase del dinosaurio antagónico en la cinta. Un parque de atracciones debe renovarse cada dos o tres años para poder atraer a los clientes y no caer en el olvido. A este respecto las opciones en verdad atractivas para los usuarios involucran dinosaurios más impresionantes, más grandes y más fuertes, y es por ello que la administración del parque decide crear el Indominus Rex (nombre seleccionado, también, por fines comerciales). Resulta irónico que este aspecto que la película retrata con tanta eficiencia, sea un reflejo de lo que en la vida real se vive en la industria del cine (incluyendo a esta película). La cinta critica con afectividad otros aspectos del mundo capitalista, como la tendencia a visualizar todo desde una perspectiva económica sin importar las consecuencias ecológicas y sociales que esto conlleva, que llegan a su cúspide con la absurda pretención de usar a los velociraptors con fines militares. Estos son sin duda los aspectos más fuertes de la película.


A partir de entonces, la cinta sigue a la perfección la receta de los blockbusters de Hollywood: secuencias de acción, argumento estúpido, guión ridículo, y eventos que dan un vuelco a la trama a intervalos regulares. El héroe de la película, un domador de raptors llamado Owen (interpretado por el Guardián de la Galaxia Star-Lord, mejor conocido como Chris Pratt), se ve involucrado en los acontecimientos al ser el único que puede salvar el día en compañía de sus camaradas dinosaurios y aportando además el lado romántico (infaltable en estas películas) junto con la tía de los dos adolescentes.

Llegado este punto hay que remarcar, como una de sus virtudes, que aburrido es un adjetivo que no podría utilizarse jamás para describirla, y sin embargo la dirección es inconsistente, la música buena a secas (nada legendaria como en Jurassic Park), y los efectos especiales... bueno, olvidables. La película está llena de incoherencias y eventos sin sentido que, incluso en una película que no pretende ser seria ni realista, son demasiado. Por último, sólo les queda a los productores apelar por el sentido nostálgico que la película pudiera despertar en el espectador... y resulta un tanto patético, con escenas que hacen alusión a la primera película de una forma que se siente forzada y por nunca lograr el nivel de inquietante emoción de aquélla. Jurassic World es una película diseñada para ser un éxito en taquilla sin preocuparse en entregar un producto de calidad al espectador.