viernes, 7 de julio de 2017

Reseña: Spider-Man: Homecoming

SPIDER-MAN: HOMECOMING

(DE REGESO A CASA)


Estados Unidos, 2017
Director: Jon Watts



No hace mucho que tuvimos la más reciente presentación de Spider-Man en el cine, apenas el año pasado en Captain America: Civil War. Vimos el regreso de uno de los héroes favoritos de Marvel, después de muchos problemas con los derechos del personaje y películas cada vez menos exitosas —si se le puede llamar falta de éxito a recaudar 709 millones de dólares, como hizo The Amazing Spider-Man 2 en 2014—. Este regreso fue, de cierta forma, espectacular: la película concentraba a los héroes más fuertes del Marvel Cinematic Universe y presentaba a otros nuevos. ¿Cómo lograr sorprender después de haber visto ya a decenas de superhéroes en batallas intergalácticas, deteniendo invasiones alienígenas y evitando la destrucción de ciudades enteras? ¿Cómo podía esperarse que un sólo héroe tuviera la suficiente fuerza para tener una película propia?



Si algo ha demostrado Marvel Studios en películas como Guardians of the Galaxy o Ant-Man, es que no temen experimentar y hacer películas exitosas en el proceso. Con Spider-Man, personaje icónico por todos conocido, no podía ser más difícil que con aquéllas. El título de la película, Homecoming, es sin duda una alegoría de lo que esta película representa: un regreso a las raíces, al entorno menos espectacular —pero no menos entretenido— de un personaje que se desenvuelve prácticamente solo en la ciudad de Nueva York. La cinta comienza ligando la historia de Peter Parker con lo que ya se conoce del universo de Avengers pero, al mismo tiempo, reduciendo un poco la excitación: Parker luchó contra Ant-Man y el Capitán América, sí, pero está ahora de vuelta en la escuela, a su pequeño departamento en el que vive con la tía May, y el baile escolar anual se aproxima.



Homecoming se preocupa entonces por el desarrollo de los personajes, particularmente el de su protagonista y antagonista. Mucho tiempo de la cinta es dedicado a construir una personalidad sólida a Vulture (más que apropiadamente interpretado por el mismísimo Birdman, Michael Keaton) y a explicar las motivaciones que lo llevan a su vida criminal; en el caso de Peter Parker (Tom Holland), más tiempo aún es dedicado a mostrarnos su vida como adolescente, como estudiante de primer año de preparatoria, como un niño atormentado por esos problemas tan mundanos que definen tan bien al personaje. El entorno en el que Peter se desenvuelve está muy bien edificado y adaptado al contexto social actual norteamericano. Así, los personajes clásicos tan conocidos se han, de cierta manera, acondicionado: el bullying del que es víctima Peter es el bullying del que se habla hoy en día en los noticieros; sus compañeros de clase son más diversos: no tenemos a la pelirroja Mary Jane Watson o al rubio Flash Thompson, sino que sus símiles han sido reescritos y adaptados al contexto estudiantil moderno —al menos en los Estados Unidos.



Para cuando la película llega a la segunda mitad, ha logrado con éxito establecer un nexo entre los personajes y el espectador. Es fácil entender a aquéllos a quienes se está viendo en pantalla. Peter Parker, en lo particular, se siente torpe, ingenuo, inmaduro... Todo lo que se podría esperar de un personaje que tiene apenas 15 años. Hay una sensación de vulnerabilidad constante que lo rodea, de miedo, de inseguridad, de impotencia. Peter Parker es un niño en proceso de aprendizaje, de caídas y dudas, de autoconocimiento, de la eterna pregunta: ¿quién se esconde detrás de la máscara, y quién es realmente el héroe: el traje o la persona que lo usa?



Por último, la presentación de la película es espléndida. Marvel ha perdido el temor a los colores y la película es colorida y viva. El guión tiene sus debilidades —sí, se nota que intervinieron muchas personas pero no es, ni de lejos, un desastre como el de la reciente The Mummy—, pero las interacciones entre los personajes son fluidas y bien dirigidas. La comedia, por un lado tan característica en Marvel pero por otro tan natural en Spider-Man, se siente ahora menos forzada que nunca, y el rol de mentor en la cinta de Tony Stark (Robert Downey Jr.) complementa bien el universo que por sí mismo crea la película, aunque sea el culpable de varios tropiezos y clichés, también presentes en todo el filme. Marvel pone los pies en la tierra con Homecoming y lo hace de manera sólida con la que es quizás la mejor película de Spider-Man hasta hoy.

Calificación: 3.5/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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