lunes, 3 de diciembre de 2018

Reseña: Widows

WIDOWS
(VIUDAS)

Reino Unido, Estados Unidos; 2018
Director: Steve McQueen
Por Alatriste


Un candidato blanco a edil en la ciudad de Chicago brinda un discurso político genérico en uno de los barrios pobres que busca dirigir. Al final de su desangelada presentación, un reportero lo aborda a propósito del incómodo pasado del candidato. Éste le responde con evasivas, tratando de no perder la compostura y maldiciendo al reportero una vez se libra de él. Incómodo por las circunstancias de su candidatura, sube a su auto y entabla una discusión con su acompañante. Pero la cámara no enfoca la discusión. Colocada en el cofre del auto, invisibles los pasajeros por el reflejo del parabrisas, la cámara muestra el camino del auto por un barrio descompuesto y decaído. Cuando el carro da una vuelta, la cámara gira discretamente sobre su eje para mostrar nuevas aceras con una nueva realidad: fachadas lujosas con canceles finos repletos que reflejan prosperad: contraste social. 


Tomemos la fórmula clásica del género heist —no hay traducción al español para este subgénero que narra a detalle la planeación y ejecución de un crimen—. Pensemos en películas clásicas como Ocean's Eleven (quizás la más representativa del género), la reciente Baby Driver o clásicos como The Italian Job. Agreguemos un buen guión, buena cinematografía, buenas actuaciones, escenas d acción, pero intentemos cambiar la fórmula del género de manera sustancial. Esto es lo que intenta —y consigue— el director inglés Steve McQueen con Widows, regresando después de ganar el Oscar a mejor película con la que es, por mucho, su cinta menos arriesgada, 12 Years a Slave.



Widows cuenta la historia de un grupo de mujeres con orígenes heterogéneos pero que eran esposas de hombres criminales dedicados a cometer sofisticados robos. En el último de éstos, los criminales son asesinados, pero heredan a sus esposas deudas o compromisos que les son imposibles de evadir, por lo que las ahora viudas se ven obligadas a organizarse para intentar terminar el robo en el que sus maridos perdieron la vida.

El primer elemento que salta a la vista, claro, es que el grupo de ladronas está conformado exclusivamente por mujeres, que es una novedad en el género. Podría pensarse en la reciente Ocean's 8 como precursora, pero esta última resultó una cinta mediocre y que sólo se colgaba de la onda feminista en Hollywood. Widows, por el contrario, integra muy bien el hecho de que sus protagonistas sean mujeres a la historia: analiza a fondo sus vidas y orígenes, las circunstancias que las llevaron a aceptar vivir al lado de los criminales, las historias de abuso, discriminación racial, sexismo, violencia detrás de cada una de ellas, quienes además tienen orígenes étnicos distintos.



Se trata de una mujer negra de carácter fuerte viuda en un matrimonio interracial, una mujer latina con conflictos familiares, una mujer blanca de ascendencia polaca, y otra mujer negra que cumple jornadas de trabajo excesivas para tratar de solventar los gastos familiares; todas miembros de minorías y usando este hecho para enriquecer la complicada historia. Sus historias se mezclan en una cinta que se aleja por mucho del tono ligero y hasta bromista que usualmente siguen este tipo de cintas, reemplazado acaso con un humor negro y cargado siempre de dolorosa ironía.

La atmósfera de la película, sin tratarse de cine noir, sí hereda de éste los personajes deshonestos, ambiciosos y egoístas, en un ambiente duro marcado por las diferencias sociales. El eje conductor de la trama es la competencia política desleal y corrupta de dos candidatos a ediles en Chicago. Tanto ellos como sus subordinados y contactos son entidades viciadas que simplemente negocian con el poder, incluso con la religión.



El ensamble de actores es otro aspecto a favor de Widows. Cuenta con nombres tan importantes como la ganadora del Oscar Viola Davis —que encabeza el reparto—, Michelle Rodríguez —con quizás la mejor actuación de su carrera— o Liam Neeson. Elizabeth Debicki como la europea minimizada y golpeada por su esposo y Cynthia Erivo como la mujer negra luchando por salir adelante sin victimizarse también resaltan por el realismo de sus interpretaciones. Todos bien dirigidos por Steve McQueen, quien además participa en la escritura del excelente guión junto con Gillian Flynn, que escribió la genial Gone Girl  —libro y película— de David Fincher.



En conclusión, Widows es una película poco convencional que se apropia de una fórmula ya clásica en el cine pero arriesgándose a hacer cambios que resultan centrales. El resultado es una historia llena de acción —por que la hay, y de gran calidad— mezclada con elementos de fondo finamente trabajados y repletos de crítica y consciencia social; una historia que además empodera a mujeres fuertes que se adaptan dignamente a sus difíciles circunstancias en una sociedad regida por hombres. Se trata sin duda de una de las mejores películas del año y una apuesta imperdible por innovar dentro de un género que suele manejarse de manera muy convencional. 

Calificación: 4.5/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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martes, 20 de noviembre de 2018

Reseña: Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald

FANTASTIC BEASTS: THE CRIMES OF GRINDELWALD
(ANIMALES FANTÁSTICOS: LOS CRÍMENES DE GRINDELWALD)

Estados Unidos, Reino Unido; 2018
Director: David Yates
Por GM & Alatriste



El universo de Harry Potter se ha ido enriqueciendo con el pasar de los años y sus historias anexas, marginadas por tantos tiempo, hoy encuentran su camino a la gran pantalla gracias a la fama de su título. Así sucedió hace dos años con la bien recibida Fantastic Beasts and Where to Find Them, y así ocurre hoy con su continuación, éxito garantizado de taquilla —si bien es es cierto que el simple hecho de mencionar el nombre de J. K. Rowling, guionista de ambas películas, es sinónimo de éxito.


Esta nueva entrega de la ahora franquicia Fantastic Beasts, The Crimes of Grindelwald, parece querer sacar todo el provecho de este éxito garantizado y alargar lo más posible el universo —se habla de cinco películas en total—; algo así como lo hecho Deathly Hallows cuando fue partida en dos partes en la serie de Harry Potter original, pero con un resultado mucho menos afortunado que en ésta. Y el espectador, el fanático de la saga ¿qué opina? Se dejará la interrogante abierta, esperando que se contemplen diferentes puntos de vista.


Desde el inicio de la película es notable la calidad de los efectos visuales, escenas mágicas de forma constante, como ya es costumbre en el universo. Se retoma el hilo de la historia anterior: el gran mago malvado Grindelwald (interpretado por un Johnny Deep envuelto en la polémica) está prisionero y debe ser transportado para responder por sus crímenes. Por otro lado, Credence Barebone (interpretado por Ezra Miller) se encuentra vivo y está en busca de su familia biológica y el sentido de su existencia. Su compañía es un nuevo personaje, clave dentro de la historia de Harry Potter; se trata de Nagini (Claudia Kim), una maledictus cuyo nombre resultará familiar a quienes sigan las historias de la franquicia. Juntos emprenden una travesía por el mundo mágico perseguidos por personajes de diferentes posturas ideológicas, siendo Credence un actor clave para todos ellos. 


También regresan todos los protagonistas de la entrega pasada, encabezados por el poco sociable Newt Scamander (Eddie Redmayne). De hecho, un gran problema de la película es su cantidad de personajes y sus historias forzadas a confluir en un mismo punto. Resulta complicado llevar el hilo de la trama para aquellos que no conocen del todo las historias o hayan visto la entrega anterior recientemente. No ayudan los constantes problemas de edición y el guión tan débil, producto seguramente de la intención de los productores —Rowling entre ellos— de alargar demasiado una historia que bien se pudo haber contado en quince minutos, como la mera introducción de una historia de verdad. 


Todos los aspectos técnicos son, claro, muy ricos: la variedad de los escenarios, mezcla de realidad y efectos —¡qué bien luce la París del mundo mágico!—, y cuyo resultado recae en la calidad de detalles, colores y hasta sensaciones dentro de las que se distingue el cuidado con el que fueron realizadas. Regresan también los animales fantásticos que dan nombre al título, que son responsables también de algunos de los mejores momentos de la cinta, pero eso no basta para seguir una película tediosa y difícil de seguir. 


En conclusión, hay momentos que valen la pena. En particular, Grindelwald, el personaje central, es una figura importante, parodia de los líderes carismáticos que explotan los resentimiento de la población para crear un séquito masivo de personas extremistas que no manifiestan más que odio e intolerancia a quienes no piensan como ello. Vaya metáfora de la realidad. El personaje de Dumbledore (Jude Law) hace un buen contrapeso al maléfico personaje. Pero  fuera de esta dualidad, la película poco tiene para ofrecer. David Yates, el director, es todo un veterano en la franquicia, pero se ve superado ante la tarea de sacar más de dos horas de película de la nada. Esperemos que para futuras entregas tenga algo más que ofrecerse que relleno, pues hablamos de una franquicia que se había mantenido, con altos y bajos, consistentemente buena hasta el momento. 
Calificación: 2.5/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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domingo, 11 de noviembre de 2018

Reseña: First Man

FIRST MAN
(EL PRIMER HOMBRE EN LA LUNA)

Estados Unidos, 2018
Director: Damien Chazelle 

Por Alatriste




Damien Chazelle se ha convertido rápidamente en uno de los directores favoritos de Hollywood después del gran éxito alcanzado con sus películas Whiplash de 2014 y La La Land de 2016, por la que incluso gano el Oscar a mejor director. En esta ocasión, el director se aleja de la musicalidad y dinamismo de sus anteriores producciones para contar una historia distinta: la del primer hombre en la Luna, Neil Armstrong, narrando, de forma mucho más austera a la que nos había acostumbrado, el contexto histórico de los Estados Unidos cuando ocurrió el alunizaje, y el contexto personal de su protagonista mientras se convertía en una de las figuras más importantes de la época. 


First Man, como se llama esta nueva entrada en la filmografía del director, se aleja en su presentación de otras cintas relacionadas en el género espacial, como Interstellar de 2014, que era toda una odisea espacial al más puro estilo de la ciencia ficción, o de películas como Gravity o The Martian que, más apegadas a los principios científicos, contaban aventuras espaciales finalmente ficticias. First Man es más un trabajo biográfico que, con valores de producción similares a las películas antes mencionadas, cuenta una historia mucho más terrenal de manera más estoica y sobria. 

Lo que más llama la atención de First Man son sus excelentes valores de producción: las escenas espaciales, particularmente aquéllas del alunizaje, lucen espectaculares. Además, el diseño de sonido de la cinta es impecable, y siempre que la película nos lleva por las escenas más dinámicas y que tienen que ver con vuelos y pruebas espaciales, la cinta es cautivadora. 


Los problemas comienzan cuando se analiza la historia paralela a la carrera espacial entre los norteamericanos y los rusos. Lo que Chazelle pretende es contarnos a fondo la dimensión personal de su protagonista, Neil Armstrong, interpretado por un poco agraciado Ryan Gosling. Se nos da un amplio vistazo a su situación familiar, a las complicaciones que él y su esposa tienen tras la muerte por cáncer de su hija menor, a los conflictos que atraviesan como familia ante el hecho de que el trabajo de Armstrong es arriesgado, y no es raro que sucedan imprevistos y accidentes que en ocasiones resultan fatales. Ayuda mucho la interpretación de Claire Foy (a quien también podemos ver ahora mismo en cines como la nueva Lisbeth Salander en The Girl in the Spider's Web) como la esposa Armstrong, que en contraste con éste, sí que logra transmitir preocupación, rabia o incertidumbre en sus escenas, lo que aporta mucho a la dimensión dramática de la obra. 


Demian Chazelle falla en conseguir una atmósfera cálida y entrañable con la que sea fácil para el espectador conmoverse e involucrarse. Aunque los movimientos de cámara y la composición de imágenes están evidentemente diseñadas para sentir cercanía y calidez, ya sea por la falta de carisma de los personajes, o la mala utilización de recursos argumentales, lo que sucede en pantalla termina siendo por completo ajeno y distante. El trabajo de cinematografía se siente como una mala copia del trabajo de Andrea Arnold (American Honey, Wuthering Heights, Fish Tank) que nunca logra conectar con la audiencia como sí lo consigue la directora: First Man es una película sin intensidad dramática ni sentimental. 


Regresando a la interpretación de Gosling, tenemos en pantalla la encarnación de un personaje plano en cuanto a la gama de emociones que transmite, y cuyas ambiciones profesionales, quizás promovidas por una fuerte inestabilidad emocional, lo convierten en un ser alejado a su familia y amigos. Es esa importancia que le da a convertirse en el primer hombre la que lo vuelve un ser monótono, poco interesante —sin hablar aquí de las capacidades e intelecto del personaje real Neil Armtrong, sino de la poca aportación que, en términos argumentales, aporta el personaje a la película. 

Por otro lado, es innegable que la película hace un trabajo al construir el contexto histórico de la época. Es posible entender la urgencia de los Estados Unidos por tener éxito ante una Rusia que parecía infalible en la carrera espacial. También podemos ver las motivaciones políticas detrás de dicha urgencia, y toda la polémica y furia que levantaba en una población que se sentía desplazada por el gobierno, más interesado en atender asuntos frívolos —como a sus ojos lo era la carrera espacial— en lugar de necesidades más urgentes de toda la población.


Se nota el esfuerzo que Damien Chazelle hizo en la película y cuáles eran sus intenciones. Sin embargo, el alejarse de su zona de confort no ha tenido los mejores resultados, pues no logra hacer conectar con los personajes como él pretendía, en parte por la naturaleza del guión y el poco carisma de su personaje principal, lo que resulta en una película, más que contemplativa, aburrida. Me queda incluso la impresión de que se tiene la intención de crear una experiencia meramente evocativa que apele a la nostalgia y el deseo por un momento histórico de los Estados Unidos que mucha de su población hoy recuerda con no poco anhelo. De cualquier modo, se aplaude la iniciativa de Chazelle, que no teme experimentar con nuevas temáticas. Habrá que ver los resultados en sus próximas producciones. 
Calificación: 3.5/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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lunes, 22 de octubre de 2018

Reseña: Halloween

HALLOWEEN

Estados Unidos, 2018
Director: David Gordon Green 

Por Alatriste


Habría de tratar a la nueva Halloween como una obra independiente y analizarla por sí misma, librándonos de comparaciones con la obra original. Pero estas comparaciones no sólo son inevitables, sino que son promovidas por la misma película. ¿Cómo? Desde los créditos iniciales, la nueva cinta está llena de guiños y escenas copiadas de la original, pretendiendo así que nos olvidemos de todas las horribles secuelas hechas en estos 40 años y que se conecte a esta nueva Halloween directamente con la original. Desde ese momento, se hace claro que la película pretende despertar la nostalgia en la audiencia, haciéndola sentir cómoda al regresar al universo del clásico de 1978.

Halloween de John Carpenter se ha convertido en un filme tan querido que se ha hecho de un lugar sólido dentro de la cultura popular. Su relevancia cinematográfica es tal que todo un género cinematográfico, el de los slashers, se edificó a partir de su estreno —para bien o para mal—. Además, la película ha generado muchísima discusión que aún en la actualidad sigue vigente.



No puedo hablar con mucha estima de la Halloween de 1978. Aunque elementos como el trabajo de cámara que crea atmósferas únicas, la influencia del cine de terror de Hitchcock, o la impecable música a base de sintetizadores compuesta por el mismo John Carpenter, son impecables, también es fácil observar un mensaje conservador y puritano de trasfondo en la película que no puedo pasar por alto. En ella, nuestro famoso asesino psicópata escapado del manicomio, Mike Myers, acecha a una joven en un tranquilo suburbio de Estados Unidos. En el proceso, asesina a otros adolescentes características comunes entre ellos: son jóvenes sexualmente activos, abiertos, literalmente niñeras que usan como coartada su trabajo y ser dejadas solas en casa para invitar a sus novios y pasar la noche con ellos. La heroína, Laurie Strode (Jamie Lee Curtis en su primer papel en cine), en contraste, es la única que logra salvarse del maniático. Ella, puritana, responsable, recatada en su forma de vestir, tímida, estudiosa, incapaz de hablarle a los chicos para salir con ellos. Aunque Carpenter lo niega, el mensaje de fondo parece claro: un castigo a la promiscuidad y precocidad.



En la nueva Halloween, aquella Laurie recatada de hace 40 años regresa con un nuevo perfil: una mujer marcada de por vida a raíz de los sucesos de hace 40 años; una mujer que no ha podido llevar su vida con normalidad y se ha separado de su familia, particularmente de su hija; una mujer fuertemente traumatizada y que se ha recluido en una casa lejos de la civilización. A la vez, se ha vuelto una mujer fuerte, empoderada, fría y calculadora: todo lo contrario a la Laurie inocente que conocimos en la cinta clásica —de aquí se sirve la película para simular tener una propuesta, para pretender ser progresista e innovadora—. Vive preparándose para un nuevo encuentro con aquel monstruo que hace tantos años la marcó, sin más justificación para ello que un presentimiento profundo: una conexión con Mike Myers.



La película sugiere que el destino de Laurie está atado al de Mike Myers. De hecho, la premisa de la película es que entre ellos se ha generado una especie de dualidad infranqueable: ambos viven para ver morir al otro, y éste se ha vuelto el objetivo único de sus vidas. Ese argumento no obedece a ningún sentido o lógica, y es una débil justificación para toda la masacre que está a punto de acontecer en pantalla. Tampoco es un argumento sólido, pero basta para echar a andar toda la trama, destinada a una evidente confrontación final entre ambos personajes.

Durante la odisea de Mike Myers, se nos presentan personajes secundarios débiles y con nulo desarrollo: su función es simplemente ser víctimas del psicópata y nada más. Así, tenemos a unos cazadores de misterios que graban podcasts de crímenes antiguos, el científico loco obsesionado con su sujeto de investigación (Myers), policías pueblerinos que sirven de comparsa, etc. Como ya dije, todo el estilo auditivo (la música es de nuevo compuesta por John Carpenter), y también el visual, son un homenaje a la original.



La nueva Halloween está lejos de ser un fracaso de película: es entretenida y está bien filmada, creando una genuina experiencia llena de gore y violencia, que es lo que al final del día se busca de estas películas. No obstante, carece de cualquier propuesta propia, y se basa totalmente en el éxito de la original, y esto resulta evidente durante toda la película —se ha hablado de Myers como la encarnación del mal desde que la primera película se estrenó—. Podría parecer que el género no da para mucho más, pero sí hay trabajos que se atreven a innovar y a proponer. Un ejemplo, también de este año, mucho más satisfactorio que Halloween, es la francocanadiense Incident in a Ghostland, recomendada si quieren más del género. 
Calificación: 3/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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lunes, 8 de octubre de 2018

Reseña: Venom

VENOM

Estados Unidos, 2018
Director: Ruben Fleischer 

Por Alatriste


Hablar de Venom —el personaje— es hablar del antihéroe y cómo esta figura se ha explotado en el cine de superhéroes. Hace años que en los cómics se desarrollan los conflictos éticos y morales de sus héroes. La profundidad de los personajes aumentaba a medida que dichos dilemas se integraban a las historias de los personajes, mostrándolos como seres incómodos y conflictuados. Más tarde, dichas disertaciones empezaron a explotarse también en los antagonistas de las historias, hasta el punto de que éstos tuvieron sus propios cómics e historias. En el cine, no obstante, no se ha tenido tanto éxito en los intentos de transportar las historias de los antihéroes a la pantalla.

Entre los ejemplos exitosos, se pueden recordar películas como la trilogía de Batman de Cristopher Nolan, o incluso Watchmen de Zack Snyder, donde las acciones de los villanos y sus repercusiones eran exploradas a profundidad desde su propia perspectiva. Por desgracia, hay ejemplos mucho menos afortunados como Suicide Squad de 2016 y, ahora, Venom. 



El mayor problema de Venom es su incapacidad de construir la figura de antihéroe. Venom llega como un invasor alienígena que se apodera, cual parásito, de un huésped humano con la intención primaria de preparar una invasión masiva de más seres de su especie (simbiontes) y acabar con el mundo. Venom es un villano. Poco a poco, hay una transición penosa de villano a héroe dispuesto a sacrificar su vida por el bien del planeta que no está justificada, que resulta barata y comodina.

Uno de los problemas por los que dicha transición no queda del todo clara es la incapacidad de la película para definirse. Se supone que trata de un personaje muy oscuro que gusta de arrancar cabezas y comer partes humanas para subsistir. Sin embargo, por motivos comerciales, Venom fue hecha pensando en ser apta para un público infantil que asegurara un mayor éxito comercial. El precio de esta decisión es alto: se tiene una película sin personalidad, una extraña mezcla de sitcom estadounidense con escenas que se supondrían ser violentas y oscuras pero cuya carencia de violencia, sangre y gore termina por hacerlas sentir demasiado sosas para ser tomadas con seriedad.



El guión es otro gran problema. Aunque pretende ser chistoso —y en momentos funciona, con algunos buenos chistes o con humor involuntario gracias al absurdo que vemos en pantalla—, no pasa de ser tonto a secas. Además, está lleno de inconsistencias: en algún momento, Venom le asegura a su huésped, Eddie Brock, que sabe todo de él: "estoy en tu cerebro", le dice. No obstante, apenas un minuto después, y con afán de crear un fallido momento de comedia, Venom pregunta a Eddie quién es la mujer que está llamando por teléfono —su expareja— y por qué notó un cambio en su ritmo cardíaco. Otro ejemplo: los simbiontes tienen muchas en encontrar un huésped compatible, la película deja claro este punto. No obstante, ya para el último tercio de la película, los simbiontes encuentran huéspedes óptimos en cada personaje que le conviene a la historia para seguir su poco creativo avance. Ejemplos como éstos abundan a lo largo de la historia.



Tom Hardy se entrega al papel y hace su mejor esfuerzo para rescatar la caótica producción que, pronto queda claro, escapa de las manos del director Ruben Fleischer. Aunque hay elementos bien logrados, como algunos efectos de sonido, o la voz del propio Venom —una distorsión de la voz de Tom Hardy—, lo cierto es que ni los poco sorprendentes efectos visuales ni las secuencias de acción, producto de una mala edición y tomas llenas de recortes, son buenos trabajos. La película falla incluso en la creación de momentos clímax que se presten para secuencias épicas. Carajo, incluso es difícil distinguir los simbiontes unos de otros cuando aparece más de uno en pantalla. La falta de momentum en sus secuencias y la historia genérica hacen que nunca exista una sensación de peligro o angustia que haga justicia a uno de los antihéroes más queridos de la cultura popular desde los 90.



Venom termina siendo un experimento fallido aunque exitoso, seguramente, desde el punto de vista financiero. Tan es así que se dejan claras las intenciones de secuelas y, si se llega hasta el final de los eternos créditos, de expandir el universo de superhéroes mucho más allá de las historias de antihéroes. A su favor juega el hecho de que nunca resulta realmente aburrida y que la dualidad Venom/Eddie resulta, por momentos, divertida gracias al trabajo de Tom Hardy. 
Calificación: 2/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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jueves, 4 de octubre de 2018

¿Nuevo género de cine? Las recientes producciones de género "computer-screen".

¿UN NUEVO GÉNERO DE CINE?

Por Alatriste
 

En el año 2014 se estrenó una película con una nueva propuesta dentro del desgastado género del cine de terror. Unfriended, dirigida por Leo Gabriadze, sería la típica película de bajo presupuesto norteamericana —se produjo con apenas un millón de dólares, que es muy poco dinero para los estándares de Hollywood— que involucra a un grupo de estudiantes de preparatoria acosados por una excompañera que se suicidó a causa del bullying y que regresa a cobrar venganza entre aquéllos que la llevaron a tomar la dura decisión. 


La película no resultaría trascendente de no ser por su presentación: toda la historia es narrada a través de una pantalla de computadora. Los chicos de la película interactúan a través de Skype, visitan sus respectivas páginas de Facebook o Twitter, en fin: usan todas las herramientas de las redes sociales de manera cotidiana y natural, pero la película lo muestra forma tan dinámica y entretenida que es fácil pasar por alto que en toda la película no se sale de una pantalla de computadora. Por supuesto, las dosis de gore y sustos espontáneos clichés del género están presentes, pero lo más relevante es cómo la cinta logra apropiarse del tema central del bullying y los efectos de éste en los adolescentes y sublimarlo tan bien en la trama de terror convencional que expone. 



Aunque nunca se había hecho a esa escala, no es la primera vez que la pantalla de la computadora se integra a la historia de una película. En la película Trust de David Schwimmer (2010), por ejemplo, las conversaciones de la joven protagonista de apenas 14 años en algunos chats grupales y, más tarde, con el acosador que se convertiría en su abusado —ningún spoiler aquí, es la mera sinopsis de la cinta— son parte fundamental de la trama. A través de ellas es que podemos adentrarnos en la historia y vivir el abuso que se construye de manera mucho más personal. Por supuesto, la película hace una advertencia sobre el uso descuidado de redes sociales por los adolescentes.



Otro ejemplo más reciente es la película de 2016 Nerve, codirigida por Henry Joolsr y Ariel Schulman. La película es un techno-thriller de acción cuya trama gira en torno a una aplicación de celular que toma como base el juego de verdad o reto y en la que puede participar cualquier persona, ya sea como jugador u observador. Los observadores ven al personaje jugador a medida que crece su popularidad y su rango dentro del juego. Los retos suben de dificultad hasta el punto de poner en riesgo las vidas de los jugadores; los espectadores de la cinta observamos los eventos a través de una pantalla como si fuéramos uno más de los observadores del juego. La película reflexiona una vez más acerca de los peligros de un medio que se mueve apartado de los ojos de la sociedad general: llega hasta el punto de evidenciar cómo los espectadores, en apariencia actores pasivos, terminan siendo cómplices de las consecuencias puedan llegar a ocurrir en el mundo virtual, llegando éstos a ser suicidios, asesinatos u otras tragedias. 



Este año se ha estrenado Searching, del indoamericano Aneesh Chaganty, que regresa a la fórmula de Unfriended y se presenta toda a través de pantallas de computadoras y smartphones. En este caso no se trata de una película de terror, sino de un thriller de fórmula clásica en el que una adolescente ha desaparecido sin dejar rastro y su padre emprende una búsqueda desesperada. El espacio central de dicha investigación son las redes sociales y la forma en que su hija de 16 años se relacionaba con sus compañeros y otros desconocidos que conocía a través de dichas redes. Nuevamente se advierte a la audiencia de los peligros latentes en redes sociales, pero esta vez la reflexión es mucho más profunda a medida que se muestran las dinámicas de dichas redes: la desinformación o fake news, la viralización de ciertos temas, hashtags o videos, la forma en que los usuarios juzgan un tema ajeno  a ellos, un tema del que poco conocen, pero terminan apropiándose de él. 



El actor clave entre las cintas Unfriended y Searching, es el ruso Timur Bekmambetov. Él ha fungido como productor de ambas películas, aunque también ha hecho un trabajo importante de dirección en películas como Wanted de 2008 o Profile de este año que, por cierto, también es narrada en su totalidad desde pantallas de computadora o smartphone. Ninguna de las películas en este artículo redefinen ni revolucionan sus respectivos géneros; más bien se adhieren a fórmulas ya bien establecidas. Sin embargo, lo trascendente de ellas es la manera que tienen de ser narradas. Estamos hablando de un nuevo lenguaje cinematográfico, uno que hasta ahora ha sido usado para exponer temáticas similares, pero cuyos alcances están todavía por ser vistos a medida que los autores logren incorporarlo de manera  creativa a sus creaciones. 

jueves, 30 de agosto de 2018

Reseña: Los Adioses

LOS ADIOSES


México, 2017
Directora: Natalia Beristain

Por GM


Está de moda hablar de Castellanos pero no de Rosario. Está de moda el feminismo, la pérdida de los estribos para deletrear la palabra E-Q-U-I-D-A-D. Y, sin duda alguna, los problemas sociales han sido siempre el común denominador de las luchas de género y de preferencias sexuales. 

Los Adioses es, una vez entendida la breve introducción previa, más que una película biográfica. No se limita a mostrar la vida de la escritora, sino que se apropia de la esencia de su obra, la vuelve diálogos e intima con el espectador.

La película inicia con una escena desenfocada en la que un hombre y una mujer mayores —no tan mayores— mantienen en armonía besos y piel. Posteriormente, comienza la explicación de esa primera escena: el amor eterno entre Rosario Castellanos y Ricardo Guerra sintetizada en una sola línea: “Porque éramos amigos y a ratos nos amábamos”.


La historia se va contando de a poco, casi a capítulos, a versos. El reencuentro entre los dos personajes es el punto central del que parte la narración: “Te apareces de la nada después de tanto tiempo y me haces sentir desnuda”. Después se descentraliza, se enmarca en aspectos relevantes de la vida y obra de la escritora, siempre de la mano con lo cotidiano del matrimonio y los aspectos buenos y malos del mismo. Lo relevante de ésta —que bien podría ser la historia de cualquier matrimonio— es la época, las circunstancias y claro, los personajes.

La película se desarrolla a dos tiempos: el de la Rosario joven, universitaria, carente de experiencia y con los bolsillos llenos de esperanzas y ganas de escribir. Se encuentra junto a un Ricardo Guerra revolucionario, visionario y lleno de energía para sobresalir y para mostrarle al mundo que los jóvenes tienen el poder de mover el rumbo del país. Por otro lado se cuenta la ya mencionada historia del matrimonio póstumo entre ambos en donde se deja ver en un inicio un amor libre, despreocupado, con ganas de recuperar el tiempo perdido y compartir los éxitos cosechados.


En una entrevista, Natalia Beristain, la directora, menciona que su objetivo no era el de mostrar la vida de la escritora tal cual, sino apropiarse de los elementos importantes de la misma y organizarlos en una historia que pudiera ser contada sin necesidad de llenar al pie de la letra el perfil público de los personajes. Este mismo hecho se aclara al inicio de la película.

Es de resaltar el trabajo de ambientación y recreación de los años cincuenta que se realizó para el filme. Desde el peinado, el calzado, las vestimentas hasta las locaciones; el comportamiento (roles de género) e incluso las típicas máquinas de escribir. Todo combina en armonía con tonos rojizos y caobas al tiempo que caen en el marco de los párrafos de Castellanos que hacen casi el papel de música de fondo.


La historia del matrimonio se complica y se deja ver una clara lucha de éxito profesional mientras que surgen y resurgen los problemas de la pareja: abortos no provocados, inseguridades, infidelidades y la culminación de los mismos en una inminente separación. 

“Porque habías de venir a quebrantar mis huesos y cuando Dios les daba consistencia pensaba en hacerlos menores que tu fuerza”

Mucho se ha dicho sobre el enfoque que se le da a contar una historia romántica y no a las obras de la escritora, cayendo casi en contradicción respecto a su naturaleza feminista. Sin embargo, Los Adioses es una película que cuenta con atinada precisión los puntos clave de la vida de Rosario Castellanos. Su objetivo no es el de mostrar una lucha feminista social, sino recopilar hechos relevantes de su vida para dejar en claro que no se trataba de un tema aparte pero tampoco su tema central. Lo va contando casi de forma personal con la historia de la pareja el grito social viene de parte del espectador, quien puede dar por hecho que ambos contextos son una analogía del feminismo ya sea a pequeña o gran escala—: “¿Cómo es posible que sigamos con Sor Juana y sus reclamos del siglo XVII?”

Las actuaciones son otro punto increíble. Se trata de personajes amenos “hechos a la medida”; se nota la vivencia y el interés de los actores por recrear un personaje natural, nada forzado. En el caso de Rosario, Karina Gidi realiza un papel muy fino y a la vez dominante en la historia; es impresionante ver aunado a su gran actuación el trabajo de caracterización, el cual te arrastra y trasciende a través del filme. Lo mismo se puede decir de Daniel Giménez Cacho, quien, en sus propias palabras comenta: “no se hizo un retrato de quien era, sino que hicimos una interpretación de él con base en la información que teníamos y con el tipo de hombre que necesitábamos para Rosario”.


Por último, es de aplaudirse la armonía de la fotografía, los colores, los desenfoques, los detalles en escenas largas y el resalte que se le da a los gestos de los personajes. Incluso al final de la película, mientras se presentan los créditos, se puede apreciar el gran trabajo de recapitulación y edición que se llevó a cabo mientras se muestran una a una fotografías a blanco y negro de los diferentes rostros de la mujer en México.

EXTRA

¿Te gustaría conocer un poco más de las obras de Rosario Castellanos? Te compartimos un fragmento del poema “El resplandor del ser”:

Porque una palabra no es el pájaro
que vuela y huye lejos.
Porque no es el árbol bien plantado.

Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo.

Calificación:  4/5 respecto a la siguiente escala:——
       1: Terrible
       2: Mala
       3: Buena
       4: Excelente
       5: Legendaria

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